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Hell Clock - PC (Análisis)

  • Foto del escritor: Sr.Villano
    Sr.Villano
  • 17 sept 2025
  • 4 Min. de lectura

VEREDICTO

¡Infernalmente preciso!

PROS
PROS
  • Estética oscura y atrapante

  • Gran ambientación sonora

  • Rejugabilidad

  • Mecánicas entretenidas.

CONTRAS
CONTRAS
  • Puede sentirse repetitivo.

  • Picos de dificultad algo injustos

  • Algunos bugs técnicos que te sacan de la imersión.


PUNTUACIÓN

8/ 10


¿Qué harías si cada campanada de un reloj no solo marcara el paso del tiempo, sino también tu sentencia en un infierno sin escapatoria?


Cuando un estudio como Rogue Snail se atreve a mezclar géneros tan potentes como el roguelike y el ARPG, el resultado puede ser explosivo… o un desastre. Por suerte, Hell Clock se inclina más hacia lo primero, logrando una mezcla que recuerda a un “Diablo se toma unas vacaciones en el infierno con Hades”. ¿La fórmula funciona? En gran parte sí, y vaya que engancha.


Desde el primer minuto, el juego se presenta como una experiencia oscura, pero con mucho corazón brasileño. Y aquí viene lo curioso: la inspiración histórica no es un simple decorado, sino la Guerra de Canudos, un conflicto real y sangriento que marcó el noreste de Brasil. Sí, aquí no peleamos contra dragones de manual, sino contra horrores inspirados en la crueldad humana y la cultura local. Un contexto perfecto para preguntarnos: ¿qué harías si tuvieras un reloj capaz de retorcer el tiempo y enfrentarte a las pesadillas del pasado?



Una guerra olvidada en el Tiempo



En Hell Clock encarnamos a Pajeú, un exesclavo que logró su libertad a punta de sangre y batallas, ahora armado con el misterioso “reloj del infierno”. Este artefacto le permite retroceder en el tiempo y enfrentarse a los demonios de la Guerra de Canudos, en un viaje que mezcla historia real con fantasía oscura. ¿La misión? Nada menos que rescatar el alma del líder religioso Antônio Conselheiro, mientras pateamos traseros demoníacos inspirados en personajes históricos.



La narrativa no cae en sermones sobre “la guerra es mala”, sino que celebra la cultura brasileña a través de su arte y símbolos. El estilo visual, inspirado en grabados en madera, da vida a un mundo lleno de contrastes: grotesco y bello a la vez. Y sí, el lore es tan denso que hasta los jefes finales son versiones demoníacas de figuras históricas. Lo siento, pero cuando ves a un doctor racista convertido en boss infernal… la justicia poética sabe a gloria.


 El Tiempo está en tus Manos



Aquí está la magia: cada partida es una carrera contrarreloj (literal), donde tienes unos minutos para avanzar lo más lejos posible antes de que la muerte te alcance. Con tu fiel revólver y poderes sobrenaturales, el ritmo recuerda mucho a Hades: rápido, ágil y adictivo. Cada run termina en un “game over” reluciente, pero siempre vuelves con nuevas almas para mejorar tu árbol de habilidades o probar reliquias distintas.



La personalización es el alma del juego. ¿Quieres un dash que dañe enemigos? ¿Prefieres levantar un escudo temporal para sobrevivir? Todo se vale, y las reliquias cambian tu estilo en cada partida. Nada como combinar poderes para sentirte un semidiós durante unos minutos, hasta que un jefe con barra de vida kilométrica te recuerda quién manda. Eso sí, cuidado: cada muerte significa perder tus trinkets temporales, y toca empezar de cero. Una ruleta de dolor y gloria, como todo buen roguelike..




 Cuando el Tiempo se Pierde



Aunque el gameplay brilla, no todo es perfecto. Los escenarios, por ejemplo, se vuelven repetitivos tras varias corridas: corredores y salas que parecen copiados y pegados, lo cual le resta emoción a la exploración. Además, algunos enemigos no resultan tan memorables, salvo los jefes históricos que sí cargan con peso narrativo.



Otro punto es el power creep. Al inicio te sientes un héroe que escala poco a poco, pero llega un punto en que revientas hordas de enemigos… solo para chocar contra un jefe cuya barra de vida baja tan lento que da ganas de sacar un café mientras disparas. Este desbalance rompe un poco el ritmo y puede hacer que ciertas runs se sientan más tediosas que desafiantes. Sí, puedes activar el “modo relajado” y quitar el cronómetro, pero ¿no se supone que el reloj infernal era la gracia del juego?



El Último Latido del Tiempo



Aunque el gameplay brilla, no todo es perfecto. Los escenarios, por ejemplo, se vuelven repetitivos tras varias corridas: corredores y salas que parecen copiados y pegados, lo cual le resta emoción a la exploración. Además, algunos enemigos no resultan tan memorables, salvo los jefes históricos que sí cargan con peso narrativo.



Hell Clock no es un juego para todos, pero sí para quienes disfrutan de una experiencia oscura, desafiante y con un trasfondo cultural único. La combinación de roguelike con ARPG está bien lograda, y pese a sus problemas de balance y repetición, logra mantenerte enganchado con su loop jugable y su lore intrigante. Es de esos indies que recuerdan por qué vale la pena explorar más allá de los grandes nombres de la industria.








 "Cada campanada resuena como un eco de tu propia condena; en el reloj del infierno, hasta el último segundo es un arma afilada". 

e análisis fue realizado con un código de descarga para STEAM brindado por Mad Mushroom & https://www.keymailer.co

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